Moroccoff 2017 6ª Etapa. 

Merzouga, 7Am. Suena el despertador día perfecto para montar en moto por la zona cercana al Erg Chebbi. Hoy la ruta promete y mucho, suena bien eso de encontrar ciudades perdidas. 
Lost city sería el destino, cerca de Rimilia una zona que no es muy aconsejable para vacas gordas y donde muchas enduro lo pasan mal pero Lost City parece ser que no hay problema. 
Esta vez sin maletas, una buena reserva de agua y comida será la mejor opción, mientras el calor nos respete ya que a primera hora hacen unos 15 agradables grados y esperamos llegar a un máximo de 20º.
Rumbo sur para salir de Merzouga hasta el final del negro asfalto para seguí por la pista de frente que te encuentras bordeando un cuartel militar estratégicamente situado. Pista de firme duro, muy duro y esto unos camiones que vienen cargados de rocas de alguna mina en la montaña cercana, el paisaje es bastante feo una mezcla de ir por una escombrera y una montaña artificial, no me gusta nada pero es lo que hay. Nos cruzamos con varios camiones que nos ceden El Paso pero hay tantas roderas que no es complicado. Tienen el terreno trillado. 
Unos kilómetros más adelante nuestro track se desvía a la izquierda y nos quedamos en la más absoluta soledad. Se oye en la lejanía bramar a los camiones pero lejos de nuestro alcance visual. 
Aparecen las primeras arenas, no nos cuesta mucho sortearlas, peso atrás y la moto las vadea como si nada, en especial Javier que con su peso atraviesa esos tramos de casi fesh fesh como una bailarina. La verdad es que hoy va fino fino se le nota que va relajado y muy centrado en la conducción. 
Una larga recta, ya con un paisaje muchos más adecuado al entorno, ante nuestra mirada con un cielo azul perfecto y una magnífica temperatura hace que nuestro gesto en la cara cambie hasta sacarnos una sonrisa picarona, muestra de saber lo que vamos a disfrutar si todo sigue así. Unas fotos y seguimos camino. 
El camino cada vez se va estrechando más hasta llegar a un punto que desaparece la pista el track sigue, pero ahora toca navegar entre pelos de camello, ya sabéis esos hierbajos en la arena, y zonas que parecen petrificadas en el tiempo. Una combinación de terreno duro de arena petrificada y arena movida por el viento hasta acumularse en pequeñas dunas. 
Sorteamos una y otra vez esas pequeñas dunas, las atravesamos, gas a fondo sin pasarse y movimientos más propios de una danza que de una moto, wowwww como mola. 
Y de repente ante nuestra mirada un lago seco enorme, no sabría calcular pero algún km que otro tiene. Espectacular para hacer una tomas, fotos y de paso hacer un par de “Granizos”. 
Derrapes al abrir gas, frenadas de emergencia derrapando, cruzadas y contramanillares… somos como niños en una juguetería al que han dejado solo para que coja y juegue con lo que quiera…
Tras desfogarnos un poco, seguimos camino y este se va complicando más y más. Dromedarios salvajes se cruzan en nuestro camino que pasada, cada vez hay más arena y cada vez nos cuesta un poco más. Vamos de menos a más, parece que está pista nos ha regalado unas prácticas de off road en arena desde párvulos a COU, si lo sé soy bastante mayor como para esas cosas de Logse y mierdas parecidas pero no tanto como para saber eso de Reválidas….
Veo el GPS y poco a poco nos acercamos a una población que no logró distinguir si nombre, más atento a la pista que al navi, pero resulta que es Ramilia, aquella población que os decía que no era muy aconsejable. Entro en una especie de sensación contrapuesta. Una de satisfacción por haber llegado, no ha parecido tan complicado, y otra de coerta preocupación pues todos han dicho que por allí no y, no era un no de Mc Bauman, era un no de no seáis gilipollas. 
Giramos en el pueblo a la derecha y a escasos 100 metros un gran arenal, de COU hemos pasado al último curso de Matemáticas o casi al doctorado. Mientras vemos cómo sacar la moto de allí, empezamos a sopesar opciones incluso la de regresar y dar por cerrada la etapa y, mientras dilucidamos que hacer aparece el típico aldeano con su motillo de 125cc al que en ese momento odias por ver cómo va en la arena. Habla perfectamente español, y nos dice que por allí es imposible, mejor cerca Del Río que el terreno es más duro, nos indica que la cuidad perdida está apenas a unos km y que merece la pena ir pero hay que saber navegar por la arena y que nosotros solos no podremos. Javier le insiste en que se venga y nos guíe así nos dejara en zona “segura” tras Lost City para regresar al Riad. 
Le parece bien nos acompañará, será nuestro día de suerte? Antes nos pide regresar al pueblo para coger otra moto más endurera, pero antes hay que sacar las nuestras. Tendremos que tirarla al suelo para liberarla de la arena y tratar de salir lo más honrosamente posible pero el se acerca y me dice me gustaría probar a mi, puedo? Pues claro, dale, digo yo. Se sube en mi moto con sus chanclas duda al arrancar no encuentra el mando, y brrrrmmm. Nos mira y da gas, gas y más gas, la moto se entierra, pienso a mis adentros la ha jodido ahora sí que si, iluso, de repente la moto tracciona y sale despavorida. Se pone de pie y empieza a derrapar en la arena dando golpes de gas… Javier y yo no miramos incrédulos, menuda lección de humildad nos acaba de pegar este moro. 
Ya en el pueblo Moha, se ha cambiado las chanclas por unas zapatillas de trekking y nos indica que está listo. Nos saca de la ciudad por el Río, terreno más duro??? Bueno si, la corteza porque el resto es un arenal de cojones. Vamos saliendo de cada situación las motos bailan en la arena, unas veces un Vals, perfectamente sincronizado cono en la moto de Javier, y otras un rap destartalado como es en mi caso en los que no sé ni cómo voy. 
Sorteamos los pelos de camello una y otra vez, cuando no hay muchas distancia entre ellos pues simplemente te sujetas y lo pasas por encima, ya quisiera yo dirigir la orquesta para esquivarlos. Tras una pequeña recta, con dos rodadas interminables y un casi fesh fesh, para mí que lo era del todo, estos dos van flipados, a todo gas cuelando y divirtiéndose, yo solo voy, la moto se me descontrola del todo, izquierda, derecha, bandazo a un lado y al otro, no quiero cortar gas pues me hundiré, sigo acelerando cuando en un giro de manillar la moto me saca de la trazada primer pelo de camello, por encima y El Segundo de repente aparece ante mi, enorme más de un metro de altura y yo a toda velocidad contra el, instintivamente aceleró para saltarlo y, de repente vuelo sin motor….. 
Tirado en la arena, grito por el casco menuda hostia me he dado, Javier, para que estoy en el suelo. Lo siguiente es ver a Javier a mi lado, estás bien, si le digo con muestras de cabreo, la pantalla ha saltado por los aires, el navegador también, menuda leche. Moha sin embargo me mira y sonríe, tu bien, moto no problema… 
Javier saca el móvil para grabar el acontecimiento, como yo he hecho en varias ocasiones cuando el se ha caído, pero le digo que no lo haga, estoy bastante cabreado, no ha sido una caída como las demás está ha sido fuerte y quiero hacer comprobación de daños, no es momento de vídeos y Javier respetuoso lo hace. Ahora me arrepiento pues hubiera estado bien para luego reírnos y recordarnos que hay que tener cuidado, como dicen por aquí: “Prisa mata y pachorra remata”. 
Lost City parece imponente ante nosotros Javier sigue bailando con su nena y yo sigo bailando con el pie izquierdo no me entero, la arena no es lo mío. Llegamos a si base y ciertamente el lugar es mágico. Descansamos, charlamos con Moha y nos da las indicaciones de cómo salir de ahí, pero esa amigos será la segunda parte de la crónica de hoy….

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