Moroccoff 2017 4ª Etapa

Suena el despertador y el cansancio empieza a hacer mella nos cuesta levantarnos un triunfo.
La etapa de hoy Tinehir Zagora puede ser interesante ya que atravesaremos zonas como el Jbel que tiene unas vistas muy espectaculares


A pocos kilómetros de Boumalme sale la pista a la izquierda y tras rodar unos pocos km de asfalto a la derecha se ve de frente una gran pista ancha que es la que hay que tomar. Una pista polvorienta que ya se adivina nos lleva a lo alto de las montañas que tenemos de frente. No son grandes cotas pero si se va inclinando el terreno poco a poco. Pasamos varias poblaciones pequeñas, con tierras fértiles de gran verdor que rompe con el contraste del rojizo arcilloso del suelo y precisamente desde una de esas poblaciones unos zigzag para salvar el desnivel que hay esta vez sí subiremos unos 300 metros pero no nos damos cuenta de la belleza del lugar hasta que desde lo alto vemos la silueta de la pista, espectacular. 


Pero pocos km más adelante la vistas vuelven a ser más espectaculares aún, El Jbel de Saghro. Una formación rocosa en la altiplanicie donde parece ser que es el lugar más seco de todo Marruecos, cuesta creerlo pero llueve más en el desierto que aquí. 


La pista lo va rodeando y podemos ver todas las formas de este curioso conjunto de cumbres y tras dejarlo a la izquierda llegamos al centro de una planicie que bien pudiera ser Marte o La luna. El camino serpenteante entre cumbres como si de un circo se tratase y en el medio la nada. Rocas negras puntiagudas sin amontonarse como si hubieran sido puestas ahí una a una, simplemente maravilloso. 


Lo siguiente que nos encontramos fueron las cumbres de Tizi’n Tazazert una pista difícil de grandes piedras en el camino y larga muy larga. Un descenso que para una vaca gorda se hace eterno y que carga brazos y muñecas. Allí tenemos que adelantar una expedición de jubilados israelitas que van haciendo ruta por Marruecos em 4×4 y que ya coincidimos en Agoudal. Nos ha hecho gracia volver a verles y saludarles.   

Ya más abajo la pista es más sencilla divertida con continuos desniveles que nos permite jugar con las motos pequeños saltos en las jorobas del camino. 


Más adelante el terreno se vuelve más complicado pues una pared de roca a nuestra izquierda nos obliga a extremar nuestra conducción pero se puede sortear dejando ir la moto. Aún así el paisaje tiene una belleza incomparable es una suerte haber venido por aquí preciosa ruta. 


Paramos a comer bajo un huerto a la sombra el sol aprieta y necesitamos engullir algo antes de afrontar la segunda parte mucho más plana de camino a Zagora a priori mucho más fácil pues es solo pista dura, estamos a unos 90 km de meta. 


Tras reponer fuerzas seguimos divirtiéndonos por esa saltarina pista. Por el intercom nos vamos animando y comentamos lo bonito y espectacular del Jbel. 
Cuando pensábamos que todo iba espectacular Javier me dice por el intercom voy demasiado junto me voy a separar y en ese preciso momento por evitar una piedra la moto hace un extraño y lo inevitable, al suelo. No parece grave y no lo es. En solo 3 min levantamos la moto y seguimos camino. No iba a pasar una etapa sin caernos verdad? 

Seguimos camino a Zagora cuando llegamos al cauce de un ancho Río seco. El firme no es tan firme, piedra suelta y mucha arena por un momento perdemos el track son solo unos metros cuando vemos las rodadas por las finas piedras cruzamos un río para llegar a otro, parece ser que allí confluyen dos rios, y todo está demasiado delicado. No vemos más rodadas tan solo unas de alguien que quedó atrapado en la arena por lo que descartamos ese camino y solo vemos un pequeño paso de unos dos metros de ancho en subida con un desnivel de unos 5 metros no más, pero es un auténtico pedregal. Nos bajamos y oteamos la manera de subir. Es extraña la salida de este Río pero parece ser la única. Javier coge confianza y lo intenta. La moto va de lado a lado descontrolada da gas a fondo pero entre el peso y lo blando del terreno se queda hundido. Sacamos la moto con mucho esfuerzo lo intenta de nuevo y mismo resultado. Otra vez empanzada. Tiramos de la moto para atrás, nos cuesta un mundo bajo este sol abrasador y solo estamos a 20º. El cansancio nos está pasando factura y a mí me da mi famosa pájara de siempre. Un gel y mucha agua para seguir adelante, Javier coge distancia y vuelve a intentarlo una vez más llega casi hasta arriba pero vuelve a caer. La opción de bajar de nuevo no pasa por mi cabeza y poco a poco desmontados logramos subir la moto hasta tierra firme….. Dios lo que ha costado. 

Ahora toca el turno de la mía, estamos algo más confiados porque hasta ahora las trampas se me han dado a la perfección y Javier confía en salvarlo sin problema. Pero ahora tenemos un problema añadido y es que el terreno está muy movido. Cojo aire, nervioso miro la trialera y doy gas la moto sale disparada bandazos como nunca saltando entre las piedras llego casi hasta arriba pero me quedo justo a un metro de la parte dura, tenemos que retroceder. Lo vuelvo a intentar y mismo resultado la moto se queda hundida en la arena esto no funciona. Tiramos la moto para sacarla y en uno de los empujones no nos coordinamos y me doy un golpe en la muñeca, el dolo por un momento es fuerte pero hay que sacar la moto como sea. La bajamos al cauce de nuevo es muy tarde llevamos más de dos horas atascados. Y cuando miro reloj y sol veo que nos quedan apenas 15 min de luz. Entro casi en pánico, divagamos que hacer pero hay que tomar decisiones. Decido seguir el curso de Río y buscar alguna salida mientras Javier va en paralelo al río para no perdernos de vista. No es una buena decisión pero es la única que podemos tomar. 
Rápidamente montamos todo el equipaje de nuevo el sol baja a una velocidad endiablada e ir por el Río de noche no me mola nada. Grito a Javier que ya empieza a estar igual de estrenado y me pide paciencia aunque veo que cada cez va más deprisa montando el equipaje sus manos van a toda leche, mejor dejarle y que lo haga. 
Tiro río abajo y dejo de ver a Javier atisbo unas rodadas las sigo cuando a pocos metros de donde estábamos veo una pequeña escapatoria difícil llena de piedras pero sin desnivel, esa mirada a la derecha me hacer despistarme y caer. Grito por el intercom pero Javier no me oye ya está demasiado lejos. El sol ya está abajo del todo y con más adrenalina que fuerzas tiro de la moto para ponerla en pie. Vuelvo a intentar El Paso y por fin coño algo de tracción y salgo golpeando los bajos de la moto pero por mis huevos salir de ahí tenía que salir. Hago un pequeño tramo sin pista ni nada hasta recuperar la pista por donde supuestamente Javier iba y tras encontrarla pongo rumbo sur a velocidad para coger a Javier. Intento coger señal por el intercom pero nada. Cada pocos centenares de metros lo vuelvo a intentar sin éxito, estoy agobiado porque nos hemos separado y no sé dónde está y el la noche empieza a llegar pues veo La Luz de mi faro en la pista, tenue pero ahí está. Tras varios km veo La Luz trasera de Javier que alivio…..
De allí a Zagora quedan 40km nos dice un lugareño que aparece en moto, dónde estabas antes que te necesitamos, pienso en mi interior.  

Damos gas y la pista se vuelve autopista, a buen ritmo los km caen sin parar ya en la noche pero tenemos que llegar. Por fin población Zagora al fondo respiramos aliviados….. 
Tenemos el hotel cerca del Sáhara Garage unos amigos que hace 3 años encontramos y que queremos visitar de nuevo y el hotel está al lado. Una ducha caliente nos ayudaría a recuperarnos pero también eso parece imposible. Me da igual necesito quitarme polvo y sudor y aunque sea con fría lo haré…..

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