Escocia bien vale una escapada

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Extrañamente el tiempo que esta haciendo en Londres es bastante bueno, agradecido para esta época del año, pero frío y húmedo para alguien acostumbrados al seco frío de Madrid. Miro por la ventana de mi dormitorio aun es de noche, ya tengo previsto salir con los primeros rayos de sol, rumbo al norte, rumbo a Escocia.

En silencio me voy preparando, no quiero despertar a nadie, miro la previsión de tiempo en el móvil y es buena aunque con temperaturas bajo cero, a mediodía el sol calentará algo mas, poco, pero esos pocos grados se agradecerán seguro. Ya vestido de romano, mi cuadriga me espera en el congelado garaje, alguien debería decirle a estos ingleses que las puertas de garaje existen, no solo la verja exterior…

Arranco con alguna dificultad el frío tira abajo la batería, me preocupa, pero rodando recargará lo suficiente para no tener problema alguno, veremos esta noche con el frío Edimburgo, como se comporta. Pongo rumbo al norte, tomo la M2, en dirección a Newcastle, quiero subir por la zona costera, para regresar por la zona oeste de la isla así podré disfrutar de los dos lados de la Gran Bretaña. Pronto diviso las señales de tráfico encaminándome a mi destino y no dejar por menos de acordarme de un buen amigo, Sergio Morchón, y  es que en todo lo alto veo siempre la misma indicación “The North”…

Los kilometros caen sin parar, llevo buen ritmo, temeroso de la cantidad de radares que me encuentro afortunadamente están muy bien señalizados, pero además veo a los confiados conductores que el ritmo es superior así donde fueres haz lo que vieres y aumento algo más mi ritmo, me quedan aun muchas horas de moto y pocas de luz.

A unas 200 millas de Londres, una señal de tráfico llama mi atención, Sherwood Forest, rápidamente decido un porque no?. a que he venido si no?. Salgo de la carretera a The North y me adentro en pequeñas carreteras que atraviesan un profundo y tupido bosque. Me imagino como podrían haber vivido Robin y sus compañeros de andanzas y lo divicil que les hubiera sido incluso sobrevivir aquí. No me esperaba esta visita, pero no la voy a desaprovechar, merece la pena pasear unos minutos por aquí y olvidarte del mundanal ruido de la ciudad.

Tras una fugaz visita sigo camino por las carreteras del estado de Nothingam, ahora ya si quiero llegar lo antes posible, mi objetivo esta al día siguiente. Diviso una señal que me indica que pronto me adentraré en Escocia, un curioso pueblecito de alguna carretera secundaria me indica el “lugar dónde podré tomar el último café ingles”, pero… estos no toman te?. no entiendo nada, pero imagino que es una guerra psicológica de dónde si o dónde no. Espero la siguiente señal con algo que diga “aquí puedes tomar el mejor Whisky Escocés auténtico y no el inglés…”

Me adentro en una reserva natural los pueblos pasan a ser aldeas, miro el nivel de gasolina y me queda aun medio depósito, pero no llegaré a Edimburgo con lo que me queda, necesito echar gasolina y aquí no parece que hay muchos lugares para ello. Pruebo en un pueblo, oh no shit, está cerrada, no abre el fin de semana, tendré que intentarlo más adelante, me empiezo a preocupar seriamente el nivel baja rápidamente. Me acuerdo de otros overlanders que me dicen siempre “hecha gasolina siempre que pares, aunque esté a medio depósito”, sabio consejo que no he tomado y ahora empiezo a sufrir. 35 milles hasta el próximo “services” bien estoy salvado, el ordenador de la moto me indica que me queda combustible para 50 km. Oh no shit again… son millas, eso significa que tendré que recorrer más de 55km antes de legar, no llego, se me ponen de corbata y pienso rápidamente en bajar el ritmo para ahorrar y en los litros fantasma que esta moto siempre tiene… Minutos después diviso un pueblo que pone “local Services”, no es lo que espero pero tengo que parar, y si suena la flauta?. Bingo, una señora de enormes coloretes, regordeta y de pelo colorado, me dice que si es ok, que puedo echar gasolina, acaba de abrir y todo esta ready, good!!!!.

Ahora ya solo me queda llegar a Edimburgo, 100 milles me separan y la noche ya ha caído, no diviso paisaje alguno, por lo que rodar es lo único que me queda.

Ya alojado en un Bed & Breakfast de los muchos que hay por todos los sitios, pueblos y ciudades, cojo la moto para acercarme a la vieja ciudad, es hora de mezclarme con la fauna local, cenar algo y tomar unas fotos de esta increíble ciudad que tantas veces hemos visto en películas de época medieval. Su castillo imponente, sus palacios iluminados y sus estrechas calles, solitarias, hacen que te entrometas en todas y cada una de esas escenas tantas y tantas veces vistas. Pasear por los rincones de Edimburgo, bien vale esta visita.

El desayuno es flojo, eso del típico desayuno ingles, va a ser que no, ah! si esto es Escocia… La ducha más bien fría, no me ha sentado muy bien, mi garganta adolece, pero he de seguir. Con las primeras luces, visito de nuevo la ciudad para ver el contraste, y enseguida pongo rumbo más al norte, Inverness es mi próximo destino, Lonch Ness y Loch Lomond son mis destinos así como perderme en las Highlands famosas. Tomo carreteras secundarias, nada de principales y efectivamente como me decía otro buen amigo Victor Rider, es una pena que tengas dos paredes a los lados de vegetación que impiden ver bien lo que hay al otro lado, pero poco me importa, estoy disfrutando y lo voy a seguir haciendo.

Esta parte de las Highlands son extraordinarias, paisajes de largas praderas de pastos amarillos, por el agua que inunda todas las partes, todos los caminos por dónde te puede meter con altas montañas de rojizos colores, llenas de musgo, donde innumerables regatos de agua corren sin cesar en busca de cualquier de los innumerables lagos que hay en la zona.

Bordeando Loch Lomond, llego a Glasgow, la capital escocesa, se hace de noche el tiempo ha cambiado se ha hecho de noche rápidamente y empieza a llover. En nada de tiempo la lluvia es torrencial, no puedo ver nada a través de la visera y decido cambiar de planes again. Me vuelvo a mi headquarter. Londres esta un poco lejos pero que es eso para un aprendiz de overlander?. Pues sencillamente hacer un esfuerzo extra, para llegar a casa lo antes posible y descansar. A las 12 de la noche inglesa, llegaba a casa tras más de 1200km y casi 16 horas de moto… Tendré que seguir haciendo etapas inglesas…

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