Ruta Albarracín

Son las 7 de la mañana, demasiado temprano para ser un sábado. Miro por una rendija de la persiana que tiempo hace, despejado, pero parece que algo de fresco. Me voy desperezando poco a poco y pienso en todos aquellos moteros que comparten mi misma afición y que ahora mismo se están preparando para iniciar una nueva ruta, una nueva escapada con la más fiel amiga…

Puntualmente mi amigo y compañero de ruta Pineda, me envía un whatsapp para decirme que me está esperando en la puerta de casa, creo que él tiene muchas más ganas de salir en moto que yo y es que está como loco por rodar con su Adventure y disfrutar de la libertad que montar en moto ofrece.

Chaqueta y pantalón de invierno sin las capas de frío y lluvia, botas y casco bien abrochado es todo el equipamiento que necesito para esta salida. Intercomunicador, cámara y cargadores, en la bolsa de depósito la única tecnología para el día de hoy. Cerca de 650km de ruta nos esperan y es hora de partir.

Efectivamente, mi sexto sentido no me engañaba, hace algo de frío a estas horas, pero no lo suficiente como para ir demasiado abrigado, incluso el frescor que me golpea en la cara, se agradece para terminar de espabilarme del plácido sueño que hace poco minutos estaba disfrutando.

La N-II es nuestra vía de escape, dirección Guadalajara y allí empezar nuestra ruta por secundarias. Sacedón, Peralejos de las Truchas, Checa y finalmente Albarracín será nuestro recorrido. El paraje del Alto Tajo, nos dejará vistas impresionantes, buitreras constantes, cortados y un sin fin de pinares a ambos lados de la carretera y sobre todo ese fantástico olor a jara que tantos recuerdos me traen, son nuestros compañeros de andanzas.

Buen asfalto y curva tras curva es la que nos invita a disfrutar de la moto a medida que el día va despertando, de vez en cuando cruzamos algún pequeño pueblo con sus humeantes chimeneas con ese olor característico a leña quemada, como me gusta ir en moto a estas horas.

Poco a poco nos adentramos por las gargantas del Alto Tajo, vemos que el río ha labrado durante miles de años este paisaje agreste, inundado de vegetación y zigzagueante camino. Por el intercomunicador, comentamos la trazada, la marcha adecuada con la que afrontar la entrada de una curva y otra, el momento de acelerar y de cortar, dónde frenar para encontrar la entrada correcta y buscar el ápice de la curva con la mayor seguridad posible, Pineda necesita encontrar los límites de la moto y me pide consejo. No se si estoy a la altura, para darlos, pero confía en mi y me sigue, es buen alumno y yo pésimo profesor, nunca se me ha dado bien esto de enseñar a nadie nada, a veces le digo basta con seguir mi trazada y eso es lo que hace.

Nada más pasar Checa, nos encontramos con un mirador impresionante, de grandes cortados y con una vista dominante sobre el resto de los bosques frondosos de pinos, es momento de parar y tomar unas fotos, es un lugar altamente recomendable para parar, pensar y disfrutar de las vistas.

Cual aventurero solitario, nos sentamos al borde del precipicio momento en el cual te das cuenta de lo insignificante que puedes llegar a ser, un pequeño resbalón sería trágico, pero la instantánea bien lo merece, eso si con todas las precauciones del mundo. Imito a mi amigo Fernando Retor, captador de este tipo de paisajes, pero en un entorno diferente, el desierto, eso si que tiene que ser espectacular.

Tras la pausa, reemprendemos en silencio ruta Albarracín está cerca y el pueblo bien merece una visita. Tras serpentear por una carretera estrecha entre montaña, vemos a lo lejos en lo alto de una colina un castillo derruido, rodeado por varias decenas de casas, llegamos a nuestro destino.

Albarracín es un pequeño pueblo de cuestas interminables, de difícil acceso a su interior por estar controlado el tráfico rodado y dónde su imponente fortaleza, corona le mismo. En tiempos beréberes fue un importante enclave a caballo entre Teruel y Castellón, para más tarde y tras la reconquista pasar a ser un punto estratégico del episcopado, periodo durante el cual creció prósperamente con el comercio de lana y ganado.

Tras una ligera ingesta, en unos de los múltiples pequeños bares del centro de la ciudad, retomamos camino hasta Madrid, nos queda un importante trecho que recorrer y la carretera nos está esperando…

Nos vemos en la próxima ruta!!!!. V’ssss.

 

Agradecimientos:

Música del Video-foto: UBHS Band.

Publicación Medios: Fotartemotor.es

 

 

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3 comentarios en “Ruta Albarracín

  1. Doy fe. Parece mentira que ese hombre viva del turismo, al que trata con desgana y frialdad, impropias de un negocio de cara al público. Afortunadamente, no recuerdo el nombre del establecimiento y no puedo hacer publicidad del mismo

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